La gonorrea es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) bacterianas más frecuentes. Está causada por Neisseria gonorrhoeae y puede afectar tanto a hombres como a mujeres, infectando principalmente los genitales, el recto y la garganta.
Uno de sus principales problemas es que puede existir sin producir síntomas, especialmente en las mujeres y en determinadas infecciones de garganta o recto. Esto facilita que una persona pueda transmitirla sin saber que está infectada.
La gonorrea se puede diagnosticar y curar con antibióticos. Sin embargo, existe actualmente otro problema que preocupa especialmente a los especialistas: la capacidad de esta bacteria para desarrollar resistencia frente a diferentes antimicrobianos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera esta resistencia una amenaza creciente para la salud pública.
¿Cómo se transmite la gonorrea?
La principal vía de transmisión es el contacto sexual con una persona infectada.
Puede adquirirse mediante:
- Relaciones sexuales vaginales.
- Relaciones sexuales anales.
- Sexo oral.
- Contacto de determinadas mucosas con secreciones infectadas.
Por este motivo, no debe asociarse exclusivamente la gonorrea con las relaciones sexuales con penetración vaginal. Una infección adquirida mediante sexo oral, por ejemplo, puede localizarse en la garganta y pasar completamente desapercibida.
También puede producirse transmisión de una madre infectada a su bebé durante el parto, pudiendo ocasionar una infección ocular grave en el recién nacido.
¿Cuáles son los síntomas de la gonorrea en el hombre?
Cuando produce síntomas, estos pueden comenzar generalmente entre 1 y 14 días después del contacto sexual con una persona infectada.
En los hombres, algunas de las manifestaciones más características son:
- Ardor o dolor al orinar.
- Secreción blanca, amarillenta o verdosa procedente del pene.
- Dolor o inflamación testicular en determinados casos.
- Molestias uretrales.
La aparición de secreción uretral acompañada de escozor al orinar debe ser motivo de consulta médica y estudio de posibles ITS.
Sin embargo, tener gonorrea no significa necesariamente presentar todos estos síntomas.
¿Y en las mujeres?
La situación puede ser todavía más difícil de identificar.
La OMS señala que la mayoría de las mujeres infectadas pueden no presentar síntomas o no percibirlos claramente. Cuando aparecen, pueden confundirse además con otras alteraciones genitales o urinarias.
Entre las posibles manifestaciones encontramos:
- Aumento o cambios en el flujo vaginal.
- Dolor o sensación de quemazón al orinar.
- Sangrado entre menstruaciones.
- Sangrado durante las relaciones sexuales.
Precisamente por esta ausencia frecuente de síntomas, las pruebas diagnósticas adquieren especial importancia en personas con riesgo de exposición.
La gonorrea también puede estar en la garganta y el recto
Este punto resulta especialmente importante desde la perspectiva de la sexología y la prevención de ITS.
Una persona puede presentar una infección genital, rectal o faríngea dependiendo de sus prácticas sexuales.
La gonorrea rectal puede producir picor, dolor, secreción, sangrado o molestias durante la defecación.
En cambio, las infecciones de garganta son frecuentemente asintomáticas. Cuando producen manifestaciones, pueden aparecer dolor, inflamación o enrojecimiento de la garganta.
Por ello, una valoración médica adecuada debe tener en cuenta las prácticas sexuales y no limitar automáticamente las pruebas a una muestra genital.
Tener relaciones sexuales sin síntomas no significa estar libre de gonorrea
Este es uno de los mensajes más importantes.
Sentirse perfectamente no descarta una infección de transmisión sexual.
La ausencia de síntomas permite que algunas personas mantengan relaciones sexuales y continúen transmitiendo la bacteria sin conocer su infección.
Por este motivo, las pruebas de ITS pueden ser recomendables después de determinadas exposiciones sexuales o en personas con mayor riesgo, aunque aparentemente se encuentren bien.
Además, cuando se diagnostica gonorrea suele valorarse la realización de pruebas para otras infecciones de transmisión sexual, como clamidia, sífilis o VIH.
¿Cómo se diagnostica?
Actualmente, las pruebas moleculares constituyen una herramienta fundamental para diagnosticar la infección por Neisseria gonorrhoeae.
Dependiendo de las prácticas sexuales, el sexo del paciente, los síntomas y la posible localización de la infección, pueden analizarse diferentes muestras:
- Orina.
- Muestras genitales.
- Muestras uretrales.
- Muestras rectales.
- Muestras faríngeas.
No todas las exposiciones requieren exactamente las mismas pruebas. Por ello es importante explicar al especialista qué tipo de contacto sexual se ha mantenido. No se trata de juzgar la conducta del paciente, sino de saber dónde debemos buscar una posible infección.
¿Qué ocurre si la gonorrea no se trata?
Aunque inicialmente pueda parecer una infección localizada, dejarla evolucionar puede ocasionar complicaciones.
En las mujeres, una infección no tratada puede favorecer una enfermedad inflamatoria pélvica, además de aumentar posteriormente el riesgo de infertilidad y embarazo ectópico.
En los hombres pueden producirse complicaciones que afectan al aparato reproductor, incluyendo inflamación en estructuras próximas a los testículos y, en determinados casos, problemas de fertilidad.
En situaciones poco frecuentes, la bacteria puede diseminarse por el organismo y afectar a articulaciones, piel y otros órganos.
La infección gonocócica también se asocia con un aumento del riesgo de adquirir o transmitir el VIH.
¿La gonorrea se cura?
Sí. La gonorrea es una infección curable mediante antibióticos adecuados.
Sin embargo, el tratamiento debe ser indicado por un profesional sanitario. No es recomendable utilizar antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores ni automedicarse.
La elección del antibiótico importa especialmente porque Neisseria gonorrhoeae ha desarrollado resistencia frente a numerosos medicamentos utilizados históricamente para combatirla.
La ceftriaxona continúa siendo uno de los tratamientos de referencia, pero las recomendaciones concretas pueden variar según las guías clínicas, el país, las resistencias locales, las características del paciente y la localización de la infección.
Gonorrea y fertilidad masculina
Desde la perspectiva de la urología y la andrología, las ITS no deben contemplarse únicamente como infecciones puntuales.
Determinadas infecciones del aparato genitourinario pueden producir procesos inflamatorios y complicaciones capaces de afectar a la salud reproductiva.
Cuando existe dolor testicular, inflamación, secreción uretral, molestias urinarias o antecedentes de relaciones sexuales de riesgo, una valoración precoz permite diagnosticar y tratar el problema antes de que aparezcan complicaciones.
En pacientes que además presentan dificultades reproductivas puede ser necesario estudiar otros factores relacionados con la fertilidad masculina y la calidad seminal.
El problema creciente de la resistencia a los antibióticos
Este es probablemente uno de los aspectos más preocupantes de la gonorrea actual.
A lo largo de las últimas décadas, Neisseria gonorrhoeae ha desarrollado resistencia a diferentes familias de antibióticos.
La OMS advierte de niveles elevados de resistencia frente a medicamentos anteriormente utilizados y señala que también se han detectado resistencias o disminución de sensibilidad frente a tratamientos más recientes.
Esto convierte el uso responsable de antibióticos en una cuestión fundamental.
Tomar un antibiótico incorrecto, utilizar dosis inadecuadas o abandonar un tratamiento puede contribuir al problema de las resistencias y dificultar el control de la infección.
¿Qué ocurre con la pareja sexual?
Tratar únicamente a la persona diagnosticada puede no ser suficiente.
Las parejas sexuales actuales o recientes deben ser informadas para que puedan recibir valoración, realizarse las pruebas correspondientes y recibir tratamiento cuando esté indicado.
De lo contrario puede producirse una reinfección: una persona recibe tratamiento, elimina la bacteria y posteriormente vuelve a adquirirla de una pareja que continuaba infectada.
Después del tratamiento, la OMS recomienda esperar siete días antes de volver a mantener relaciones sexuales y que las parejas correspondientes sean evaluadas o tratadas.
Cómo prevenir la gonorrea
El preservativo continúa siendo una de las herramientas fundamentales para reducir el riesgo de transmisión de gonorrea y otras ITS.
Su utilización correcta y constante disminuye significativamente el riesgo, aunque la prevención también implica información, diagnóstico y responsabilidad compartida.
Además, conviene recordar algo fundamental: realizarse una prueba de ITS no debería asociarse a vergüenza, culpabilidad ni determinados estereotipos sobre la sexualidad.
Las infecciones de transmisión sexual son problemas médicos. El objetivo de la consulta es diagnosticar, tratar y prevenir, no juzgar la vida sexual del paciente.
Urología, Andrología y Sexología en la Clínica Dr. Postius
En la Clínica Dr. Postius abordamos la salud sexual masculina desde diferentes disciplinas, especialmente Urología, Andrología y Sexología, además de disponer de Análisis de Sangre y Orina para el estudio de diferentes alteraciones relacionadas con la salud del paciente.
Ante secreciones genitales, molestias al orinar, dolor testicular, problemas sexuales o preocupación después de una relación de riesgo, una valoración especializada permite determinar qué pruebas son necesarias y establecer el tratamiento correspondiente cuando existe una infección.
La prevención y el diagnóstico precoz de las ITS son también una parte fundamental del cuidado de la fertilidad y de la salud sexual a largo plazo.